32.000 VISITAS, SI TIENES ALGO QUE PUEDAS APORTAR, PONTE EN CONTACTO CON NOSOTROS cunitmar@gmail.com

LOS CANALES DE RIEGO: UN PELIGRO DE INFECCIÓN 1973

Más que canales se han convertido en cloacas 

La contaminación de las aguas no es un problema nuevo. Claro ejemplo lo es el río Llobregat a su paso por Cornellà, hace años que desaparecieron de sus aguas las carpas antaño numerosas.

No por ello hay que dejar al tema de lado, al contrario, hay que paliar en lo posible el mal que se ha causado y sobre todo que éste ni siga adelante. Cornellà, al igual que todo el Bajo Llobregat, ha sido durante siglos una zona eminentemente agrícola y para ello existía una red de canales para el riego que atraviesa varios municipios. La rápida industrialización del sector y su falta de planificación ha creado el problema de la falta de servicios de todo orden, comunicaciones, saneamiento, equipamientos sanitarios... 

Uno de los problemas mayores lo constituye sin duda la red de saneamiento. Las industrias conforme se han ido creando han vertido sus residuos, a falta de una red de colectoras, en los antiguos canales de riego sin que se les haya obligado a una anterior depuración de sus aguas residuales. Así, paulatinamente se ha llegado al extremo de que la propia Sanidad advirtió a los agricultores de la zona que no regasen con el agua del canal de la Infanta aquellos productos que debieran ser consumidos sin hervir previamente.

Hoy en día, hay agricultores que ellos mismos optan por no regar con las aguas de alguna filial del canal por la sencilla razón de que sus cultivos perecerían a las pocas horas debido a la alta contaminación de las aguas. Las ramificaciones del canal de la Infanta son numerosas y en Cornellà atraviesan los barrios de Riera, Centro (en su parte alta), Almeda y Famadas. Tanto el propio canal como todas sus ramificaciones, debido a la ausencia de una red de colectoras, son usados como cloacas de las industrias y en algunos casos, incluso de las viviendas próximas a ellos.

En uno de nuestros números anteriores dábamos cuenta de la información del Pleno del Ayuntamiento la preocupación de los vecinos de Famadas por la obstrucción de uno de estos canales y del peligro de infección que había para la zona ahora en los meses de verano.

Los vecinos de Almeda a través del Centro Social han denunciado repetidamente el estado de más de uno de estos canales que pasan por el casco urbano del barrio. El problema lejos de disminuir se incrementa cada día y en un verano como el actual en el que la nota dominante es la sequía y por tanto la cantidad de agua que debiera diluir todos los residuos es menor, hace que los peligros de infección sean todavía mayores. La red de colectoras que actualmente se están construyendo en Cornellà supondrá cuando entre en servicio una mejora a estos problemas, pero no su solución.

Pese a que entren en servicio la red de colectores en Cornellà, los residuos seguirán bajando de otras industrias situadas en otros municipios. La cantidad de agua que circulará por estos canales será mínima, lo que contribuye aun más a la procreación de mosquitos y a ser focos de infección.

El que las aguas sean mínimas, aparte de que el consumo de agua del Llobregat es cada día mayor, viene dado por la desaparición progresiva de las zonas de cultivo, tanto en Cornellà como en Hospitalet y por tanto su consumo y necesidad será cada vez mayor. Últimamente se está cubriendo en Cornellà el canal de Bellvitge que bordea la carretera de Cornellà a Hospitalet. La cobertura de este canal parece ser que no será total en un principio v que en los sectores no edificados se dejará a la voluntad de los propietarios de los terrenos lindantes. Lo correcto sería su total cobertura, las cosas a medias no solucionan el problema. 

Quedan todavía muchos canales por cubrir en Cornellà, algunos de ellos como el canal de la Infanta debería ser una obra a realizar de común acuerdo con los municipios afectados, Cornellà, Hospitalet y San Juan Despí y desde luego por los propietarios del canal. Las obras urgen, la salud pública está en juego.

 R. RULL - La Voz del Llobregat 24 de julio de 1973