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El Movimiento Asociativo

El Centro Social Almeda
Aristóteles dijo que “gracias la memoria se da en los hombres lo que se llama experiencia”. La Asociación para la Memoria Histórica y Democrática del Baix Llobregat, pretende eso exactamente, recuperar y dar a conocer a las nuevas generaciones nuestra historia más reciente desde un punto de vista objetivo y plural, con la voluntad de transmitir las experiencias personales y las vivencias que ocasionaron una falta absoluta de libertades y de derechos en nuestro país y asumirla para aprender a valorar la libertad y el significado de vivir en democracia. No se trata de fomentar el odio, ni de desenterrar viejas hachas de guerra, ni tampoco de escudarse en el siempre fácil argumento del desprestigio y la descalificación. Se trata de educación, de pedagogía, de transmisión de experiencias, y de justicia social. Se trata, en definitiva, de reconocer el mérito de aquellos que murieron luchando por la libertad y también del enorme esfuerzo de las generaciones posteriores por recuperar esos valores perdidos, desde las entidades, asociaciones vecinales y empresas durante 40 años de represión.

Recuperar la memoria histórica del franquismo nos remite a años de represión, de miedo, pero también de lucha y de unidad ciudadana. Los años que siguieron a la guerra fueron años muy duros a todos los niveles y en todas las poblaciones, Cornellà no fue una excepción, al contrario. Se prohibieron las actividades de las entidades y asociaciones de carácter cultural y de cualquier tipo de actividad asociativa que no estuviese amparada bajo el brazo de la Falange o de la Iglesia Católica. Entidades históricas como La Unió Social o el Orfeó Catalònia quedaron anuladas en los primeros años de la dictadura. Pero ya en la década de los años 50 se fue gestando en Cornellà un nuevo modelo de asociacionismo, surgido de la recuperación de las entidades readas antes de la guerra. Fueron el “bressol” en el que empezaron a engendrarse, gracias al tesón de las nuevas generaciones, nuevos espacios de encuentro y de fomento de a cultura tradicional. Fue en esos años cuando se crearon entidades como la Unió Excursionista de Catalunya o la Sociedad Recreativa Almeda, que posteriormente dio vida al Centro Social Almeda, uno de los máximos referentes movimiento asociativo cornellanense. Asimismo, fue en esos años y también en la década de los 60 cuando algunas organizaciones católicas de carácter social, como Acción Católica Obrera (ACO), Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) y las Juventudes Obreras Católicas (JOC) empezaron a tener cierto protagonismo en los barrios y parroquias de Cornellà. Estas organizaciones eclesiásticas de base ayudaron a muchas personas a ir adquiriendo una conciencia social de clase. Entre 1950 y 1970 Cornellà vivió uno de los periodos expansivos más importantes de su historia tanto a nivel económico como social. La población pasó de 11.500 habitantes en 1950 hasta alrededor de 92.000 en 1975, debido fundamentalmente al gran fenómeno migratorio convirtiéndose en la ciudad más poblada del Baix Llobregat y uno de los motores económicos, a la vez que la ciudad empezó a experimentar la transformación urbanística más repidante de su historia creando nuevos barrios como fue Sant Ildefons y La Gavarra.

Esta nueva realidad, y el importante peso específico de los jóvenes desencadenó un importante proceso de expansión de la vida asociativa y social de Cornellà, que, afortunadamente, ya no pudo pararse. A principios de la década de los setenta, empezaron a surgir entidades de carácter juvenil e infantil con el objetivo de promocionar la educación de los chicos y chicas en los valores cívicos y democráticos, en la participación en los asuntos colectivos, en el respeto a la pluralidad política y social y en la aceptación de la diversidad y la diferencia. En 1969 se crearon el Grupo de Esplai Vol i Vol, el Grupo Ancla en Sant Ildefons fruto de los contactos con el Casino Cultural y el Grupo Infantil del Centro Social Almeda, nacido por el impulso asociativo del Centro Social Almeda y del rector de la parroquia del barrio el sacerdote Oleguer Bellavista. El nacimiento del Esplai Mowgli al amparo de la Parroquia Sant Miquel fue el pistoletazo de salida del surgimiento de otros centros de ocio infantil y juvenil en la ciudad. Fue en aquellos momentos, en mi adolescencia, cuando empecé a tomar conciencia de la libertad y desde mi barrio, desde Sant Ildefons, viví intensamente la ambición y el deseo que teníamos por cambiar la sociedad y por luchar por unos derechos que hasta el momento se nos habían negado. Desde entidades como el Casino Cultural participé con gran entusiasmo en todo ello. Desde allí se reflexionaba sobre la situación laboral y los problemas que se estaban generando en la sociedad. También desde el Centro Social Almeda se mantenía una gran actividad reivindicativa, de hecho desde toda la ciudad empezó una gran movimiento social fruto de una generación de personas comprometidas con los ideales de la democracia, la revolución social y la lucha contra la dictadura. Fueron años trepidantes y emocionantes en los que hubo personajes que marcaron un antes y un después. Me refiero a hombres como García-Nieto, una de las personas que como sindicalista, sociólogo o sacerdote fue referente para mucha gente. Participó de manera muy activa en la lucha antifranquista y su trabajo llegó a todos los sectores sociales, al mundo sindical, a los jóvenes, a los movimientos vecinales e incluso, a los cristianos de base. De él, fallecido hace once años, nos ha quedado su sentido de la justicia social y de libertad. Otro personaje emblemático fue el sacerdote Oleguer Bellavista, en la parroquia de Sant Jaume en el barrio Almeda. Su trabajo hizo tomar conciencia social a todo un barrio y fue un firme defensor de los derechos de los trabajadores. Fueron para todos años difíciles, y sabíamos que eran importantes, trascendentales. En esos años la sociedad cornellanense fue capaz de organizar una trama asociativa no controlada y fueron los lugares

Parroquia San Jaime
donde se consiguieron los primeros espacios de libertad. La lucha obrera en empresas fue también, no debemos olvidarlo, un eje fundamental de lucha y resistencia a un régimen que se hundía irremediablemente. En paralelo a todo ello se empezó a gestar en Cornellà un movimiento vecinal reivindicativo en la lucha contra el control de los ayuntamientos y para conseguir mejorar las condiciones de vidade los diferentes barrios, por reclamar políticas sociales y culturales, colegios, etc. Fue en ladécada de los 70 cuando se crearon más de una decena de entidades vecinales, que tuvieronun papel fundamental en la consecución de las libertades democráticas, y que también buscaron espacios de consenso y de unidad, con el objetivo básico y fundamental de conseguir la dignidad de los ciudadanos y ciudadanas de Cornellà y la mejora de sus condiciones de vida.

Para finalizar, tan sólo hacer la reflexión que la recuperación de los derechos democráticos y las libertades en nuestro país, no fue fruto de la casualidad, ni del desgaste de 40 años de gobierno dictatorial, exclusivamente. Durante los años de represión se engendró un fuerte carácter asociativo y reivindicativo, movimientos obreros clandestinos, manifestaciones estudiantiles y movimientos sociales cuyos principales objetivos eran recuperar las libertades y los derechos de una sociedad democrática y plural. Es importante pues, reconocer y agradecer el intenso trabajo de tantas y tantas personas anónimas que con su trabajo, su esfuerzo y sus ideales lucharon desde las entidades y asociaciones por unas ciudades mejores, por unos derechos y unas libertades que hoy las nueva generaciones pueden disfrutar pero que también deben saber apreciar y valorar.

Antonio Balmón
Alcalde de Cornellà de Llobregat