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EL CENTRO SOCIAL ALMEDA

 

El Centro Social Almeda (CSA) tuvo un impacto profundo y transformador en su barrio, actuando como la herramienta principal que permitió a los vecinos pasar de un núcleo aislado y carente de servicios a una comunidad cohesionada y con infraestructuras modernas.

Su influencia se manifestó en diversos ámbitos fundamentales:
Dinamización Social y Cultural: El CSA rompió el aislamiento de los vecinos, especialmente de los jóvenes, mediante la organización de festivales de música folk, grupos de teatro, competiciones de baloncesto y balonmano, y excursiones. Eventos como la "Semana Cultural de Almeda" se convirtieron en un referente no solo para el barrio, sino para toda la ciudad de Cornellà.
Conquista de Servicios Básicos: El Centro lideró las demandas para obtener dotaciones que eran inexistentes en el barrio, tales como:
Sanidad: La instalación de un dispensario médico en los bajos de una escuela y la presencia de una asistente social
Transporte: El Grupo de Mujeres del CSA impulsó la campaña que consiguió la primera línea de autobús que unía Almeda con el resto de Cornellà
Urbanismo: La lucha por el alumbrado público, el asfaltado de calles y la canalización del río Llobregat para evitar las constantes inundaciones
Defensa del Barrio contra el "Pla Parcial": Uno de los impactos más críticos fue la movilización vecinal contra un plan urbanístico que amenazaba con derribar viviendas y dividir el barrio con una vía rápida
El CSA fue clave para detener estas afectaciones y para conseguir que la finca de Can Mercader se convirtiera en el parque público que es hoy, en lugar de una zona de residencias privadas
Conciencia Política y Solidaridad Obrera: Durante los últimos años de la dictadura, el CSA funcionó como una "escuela de democracia" donde se debatían ideas de progreso y libertad
Además, mostró una solidaridad activa con los trabajadores en conflicto de las fábricas del entorno, como en las huelgas de Laforsa y Pirelli, convirtiendo sus locales en espacios de reunión y apoyo
Identidad y Comunicación: A través de la revista "Carrilet", el Centro dotó al barrio de una voz propia que servía tanto para denunciar problemas como para fomentar el sentimiento de pertenencia a una comunidad unida.
En resumen, el impacto del Centro Social Almeda fue el de un catalizador que permitió a los vecinos alcanzar su "mayoría de edad" como ciudadanos, logrando mediante el esfuerzo colectivo la dignidad y las mejoras que las administraciones de la época no proporcionaban.

I CONGRESO DE CULTRA CATALANA


 

VICTOR OLIVERAS 1955 - 2026


La placeta del Temps, 
Entrevista a Victor Oliveras 10/11/2016

Víctor Oliveras (Vilanova i la Geltrú, 1955) va arribar a Cornellà amb dos anys quan el seu pare va ser traslladat de fàbrica i ha passat la seva infància i joventut al barri Gavarra.

El seu pare el va introduir en el món dels radioaficionats i de molt jove ja es va formar com a tècnic de reparació de ràdios i televisors. 
L’any 1982 s’incorpora al projecte de creació d’una emissora municipal. Des d’aleshores, i fins a la seva jubilació, ha estat el cap tècnic de Ràdio Cornellà.

 

Despedida a Víctor 

Guardo con inmenso cariño muy buenos recuerdos de Víctor, y son esos los que me gustaría conservar cuando piense en él. 

Entre nosotros nació una amistad sólida, construida sobre varios pilares que siempre compartimos y que, además, definieron gran parte de su vida: las telecomunicaciones, los viajes en moto y el mar. 

Nos conocimos a finales del franquismo, cuando un grupo de jóvenes decidimos montar una emisora de radio clandestina: Radio Almeda. Queríamos comunicarnos con los vecinos, abrir ventanas, hacer oír nuestras voces. Aquella aventura fue el comienzo de algo grande: con el tiempo, Radio Almeda se convirtió en Radio Cornellà. Y ahí estuvo Víctor —desde el principio y durante toda su vida profesional—, fiel a su pasión por las ondas y la comunicación. 

Pero si hay algo que define a Víctor, más allá de todo eso, ha sido su actitud ante la vida. Siempre positivo, siempre con ganas de fortalecer la amistad, siempre encontrando motivos para disfrutar del momento. Hay una imagen suya que me viene a la cabeza: aquel viaje en moto que hicimos cruzando Europa, desde Cornellà hasta Dinamarca… y, que acabamos en Oslo, porque a Víctor siempre le gustaba ir un paso más allá. Éramos solo nosotros dos y su inseparable BMW. Quedamos para salir a las siete de la mañana, y a las siete en punto estaba delante de mi puerta —puntual, como siempre— con dos botellas de agua congeladas y unos bocadillos. En la primera parada, ya en Francia, mientras comíamos los bocadillos y bebíamos el agua ya fresca, me miró y dijo con una sonrisa enorme: “¡Me lo estoy pasando de puta madre!”. En ese instante supe que nuestra relación en el viaje sería inolvidable. Así era él: capaz de disfrutar intensamente del más mínimo detalle. 

El mar fue otro de nuestros territorios compartidos. Le apasionaba nadar en las calas de la Costa Brava, con sus gafas y sus aletas, explorando rincones escondidos cuando todavía no existía Google Maps para guiarnos. 

Durante varios veranos compartimos vacaciones y fines de semana descubriendo calas y pasando buenos momentos, porque con Víctor cualquier plan se convertía en una pequeña aventura. 

Y si hay un cuarto pilar que definió su vida, sin duda fueron los amigos. Víctor se hacía querer. Tenía esa mezcla de inteligencia, sentido del humor y cercanía que hacía que todos nos sintiéramos cómodos a su lado. Recuerdo con emoción el homenaje por su 60 cumpleaños que organizó su hermana Dolors: una fiesta llena de cariño, de risas y de reconocimiento, porque todos sabíamos lo mucho que se lo merecía, y ya éramos conscientes de los momentos difíciles que estaban por llegar. 

También ha sido muy conmovedor ser testigo del amor y la dedicación que su hermana Dolors y su marido Josep Maria le han dedicado en exclusiva durante estos últimos años. Su apoyo constante, su presencia y su ternura han sido un ejemplo de amor inquebrantable, y estoy seguro de que Víctor los ha sentido muy cerca hasta el final. 

Querido amigo, te recordaremos siempre con tu sonrisa, con tu pasión por las motos, o con tus zambullidas en el mar. Porque así eras tú: una persona que ha sabido disfrutar la vida y contagiar tu alegría a los demás. 

Gracias, Víctor, por haber formado parte de nuestras vidas. Te echaremos mucho de menos. 

 Luis Campo Vidal

EL BAIX LLOBREGAT, FACTORIA DE HOMBRES

Ignasi Riera i Gassiot 1940 - 2025

L'Almeda dels molts records (artículo)

Ignasi Riera i Gassiot, Conocido como el Nani, estuvo durante muchos años vinculado con el barrio Almeda y su gente llego en 1969 a vivir en Cornellà. 

“Muy pronto me llevaron a Almeda. Entre la gente que conocí en breve, Jaume Funes, de Sant Ildefons, los Carles Esteban y Navales del barrio El Pedró y Manuel Campo Vidal, de Almeda. Después fui comprobando que Almeda, su Centro Social, su Polideportivo, las empresas que había, revistas como el “Carrilet” eran la capital de las movilizaciones, la fuente energética más permanente y más sólida de Cornellà.” 

Riera nace en Barcelona el 5 de enero de 1940 en el seno de una familia menestral del barrio de Vallcarca. Estudia Filosofía y Letras y Teología en Sant Cugat del Vallès, en la Facultad de la Compañía de Jesús, y Filología Románica en la Universidad de Barcelona. En 1969, después del Estado de Excepción, abandona el seminario y se traslada a vivir a Cornellà de Llobregat, en el barrio de Sant Ildefons, al piso del jesuita y sociólogo Joan N. García-Nieto, para implicarse en el trabajo de base con los hombres y mujeres del barrio en la lucha social contra la dictadura. 

Riera es concejal del Ayuntamiento de Cornellà en dos períodos, entre 1982 y 1986 por el PSUC, y posteriormente entre 1993 y 1999 por Iniciativa per Catalunya-Els Verds. Durante la primera etapa dentro del consistorio cornellanense, Riera es primero concejal de Enseñanza y después de Cultura, 

En 2003, recibe el Premio Ciudad de Cornellà de Humanidades en honor a su trayectoria. 

En el ámbito político, durante la legislatura 1988-1992 es diputado en el Parlament de Catalunya por Iniciativa per Catalunya ya raíz de las elecciones de 1995 vuelve a ser diputado en el Parlament por el mismo partido. Se implica especialmente en temas de justicia social, inmigración y solidaridad. 

En 2003 se traslada a vivir a Madrid 

Aparte de su perfil político, Riera ha sido conferenciante, educador, técnico editorial, traductor y, en especial, un prolífico escritor, tanto de obras de ficción como de no ficción, en múltiples géneros literarios y temáticas: la biografía, la gastronomía, las luchas obreras... Cabe destacar que, entre otros, en 1984 ganó el Premio Ramon Llull por “El reloj del Puente de Esplugues”, y que también fue secretario y miembro de honor de la Asociación de Escritores en Lengua Catalana.






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