LOS CANALES DE RIEGO
Estas fuentes detallan la evolución histórica del Canal de la Infanta, una infraestructura hídrica inaugurada en 1819 que fue motor económico para el Bajo Llobregat. Originalmente diseñado para el regadío agrícola, el canal también impulsó la industrialización temprana al proporcionar fuerza hidráulica a las fábricas de la zona. Sin embargo, con el crecimiento urbano descontrolado del siglo XX, las aguas cristalinas se transformaron en focos de infección y vertederos industriales a cielo abierto. Los documentos resaltan la lucha vecinal en barrios como Almeda para lograr la cobertura del canal y eliminar los riesgos sanitarios. Finalmente, tras años de negociaciones y retrasos administrativos, las obras de saneamiento y cobertura se consolidaron a finales de la década de 1970.
VICTOR OLIVERAS 1955 - 2026
La placeta del Temps,
Entrevista a Victor Oliveras 10/11/2016
Víctor Oliveras (Vilanova i la Geltrú, 1955) va arribar a Cornellà amb dos anys quan el seu pare va ser traslladat de fàbrica i ha passat la seva infància i joventut al barri Gavarra.
El seu pare el va introduir en el món dels radioaficionats i de molt jove ja es va formar com a tècnic de reparació de ràdios i televisors.
L’any 1982 s’incorpora al projecte de creació d’una emissora municipal. Des d’aleshores, i fins a la seva jubilació, ha estat el cap tècnic de Ràdio Cornellà.
Despedida a Víctor
Guardo con inmenso cariño muy buenos recuerdos de Víctor, y son esos los
que me gustaría conservar cuando piense en él.
Entre nosotros nació una amistad sólida, construida sobre varios pilares que
siempre compartimos y que, además, definieron gran parte de su vida: las
telecomunicaciones, los viajes en moto y el mar.
Nos conocimos a finales del franquismo, cuando un grupo de jóvenes
decidimos montar una emisora de radio clandestina: Radio Almeda. Queríamos
comunicarnos con los vecinos, abrir ventanas, hacer oír nuestras voces. Aquella
aventura fue el comienzo de algo grande: con el tiempo, Radio Almeda se convirtió
en Radio Cornellà. Y ahí estuvo Víctor —desde el principio y durante toda su vida
profesional—, fiel a su pasión por las ondas y la comunicación.
Pero si hay algo que define a Víctor, más allá de todo eso, ha sido su actitud
ante la vida. Siempre positivo, siempre con ganas de fortalecer la amistad, siempre
encontrando motivos para disfrutar del momento. Hay una imagen suya que me
viene a la cabeza: aquel viaje en moto que hicimos cruzando Europa, desde
Cornellà hasta Dinamarca… y, que acabamos en Oslo, porque a Víctor siempre le
gustaba ir un paso más allá. Éramos solo nosotros dos y su inseparable BMW.
Quedamos para salir a las siete de la mañana, y a las siete en punto estaba delante
de mi puerta —puntual, como siempre— con dos botellas de agua congeladas y
unos bocadillos. En la primera parada, ya en Francia, mientras comíamos los
bocadillos y bebíamos el agua ya fresca, me miró y dijo con una sonrisa enorme:
“¡Me lo estoy pasando de puta madre!”. En ese instante supe que nuestra relación
en el viaje sería inolvidable. Así era él: capaz de disfrutar intensamente del más
mínimo detalle.
El mar fue otro de nuestros territorios compartidos. Le apasionaba nadar en
las calas de la Costa Brava, con sus gafas y sus aletas, explorando rincones
escondidos cuando todavía no existía Google Maps para guiarnos.
Durante varios veranos compartimos vacaciones y fines de semana
descubriendo calas y pasando buenos momentos, porque con Víctor cualquier
plan se convertía en una pequeña aventura.
Y si hay un cuarto pilar que definió su vida, sin duda fueron los amigos. Víctor
se hacía querer. Tenía esa mezcla de inteligencia, sentido del humor y cercanía que
hacía que todos nos sintiéramos cómodos a su lado. Recuerdo con emoción el
homenaje por su 60 cumpleaños que organizó su hermana Dolors: una fiesta llena
de cariño, de risas y de reconocimiento, porque todos sabíamos lo mucho que se
lo merecía, y ya éramos conscientes de los momentos difíciles que estaban por
llegar.
También ha sido muy conmovedor ser testigo del amor y la dedicación que
su hermana Dolors y su marido Josep Maria le han dedicado en exclusiva durante
estos últimos años. Su apoyo constante, su presencia y su ternura han sido un
ejemplo de amor inquebrantable, y estoy seguro de que Víctor los ha sentido muy
cerca hasta el final.
Querido amigo, te recordaremos siempre con tu sonrisa, con tu pasión por
las motos, o con tus zambullidas en el mar. Porque así eras tú: una persona que ha
sabido disfrutar la vida y contagiar tu alegría a los demás.
Gracias, Víctor, por haber formado parte de nuestras vidas. Te echaremos
mucho de menos.
Luis Campo Vidal
Ignasi Riera i Gassiot 1940 - 2025
L'Almeda dels molts records (artículo)
Ignasi Riera i Gassiot, Conocido como el Nani, estuvo durante muchos años vinculado con el barrio Almeda y su gente llego en 1969 a vivir en Cornellà.
Ignasi Riera i Gassiot, Conocido como el Nani, estuvo durante muchos años vinculado con el barrio Almeda y su gente llego en 1969 a vivir en Cornellà.
“Muy pronto me llevaron a Almeda. Entre la gente que conocí en breve, Jaume Funes, de Sant Ildefons, los Carles Esteban y Navales del barrio El Pedró y Manuel Campo Vidal, de Almeda. Después fui comprobando que Almeda, su Centro Social, su Polideportivo, las empresas que había, revistas como el “Carrilet” eran la capital de las movilizaciones, la fuente energética más permanente y más sólida de Cornellà.”
Riera nace en Barcelona el 5 de enero de 1940 en el seno de una familia menestral del barrio de Vallcarca. Estudia Filosofía y Letras y Teología en Sant Cugat del Vallès, en la Facultad de la Compañía de Jesús, y Filología Románica en la Universidad de Barcelona. En 1969, después del Estado de Excepción, abandona el seminario y se traslada a vivir a Cornellà de Llobregat, en el barrio de Sant Ildefons, al piso del jesuita y sociólogo Joan N. García-Nieto, para implicarse en el trabajo de base con los hombres y mujeres del barrio en la lucha social contra la dictadura.
Riera es concejal del Ayuntamiento de Cornellà en dos períodos, entre 1982 y 1986 por el PSUC, y posteriormente entre 1993 y 1999 por Iniciativa per Catalunya-Els Verds. Durante la primera etapa dentro del consistorio cornellanense, Riera es primero concejal de Enseñanza y después de Cultura,
En 2003, recibe el Premio Ciudad de Cornellà de Humanidades en honor a su trayectoria.
En el ámbito político, durante la legislatura 1988-1992 es diputado en el Parlament de Catalunya por Iniciativa per Catalunya ya raíz de las elecciones de 1995 vuelve a ser diputado en el Parlament por el mismo partido. Se implica especialmente en temas de justicia social, inmigración y solidaridad.
En 2003 se traslada a vivir a Madrid
Aparte de su perfil político, Riera ha sido conferenciante, educador, técnico editorial, traductor y, en especial, un prolífico escritor, tanto de obras de ficción como de no ficción, en múltiples géneros literarios y temáticas: la biografía, la gastronomía, las luchas obreras... Cabe destacar que, entre otros, en 1984 ganó el Premio Ramon Llull por “El reloj del Puente de Esplugues”, y que también fue secretario y miembro de honor de la Asociación de Escritores en Lengua Catalana.
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