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La inundación de 1898

La riada del 16 de enero de 1898 que derivo en una avenida de unos 2.500 m3 /s, conocida como "la riada de San Antonio "y que, entre otras desgracias, se destruyo el puente de madera que había entre Cornellà y Sant Boi e inundó el delta, se considera que fue la avenida más grande del siglo XIX en el Llobregat.

Como signo de la preocupación pública por las calamidades producidas por las inundaciones, podemos citar las sesiones de la Diputación Provincial de Barcelona en aquellos últimos años del siglo XIX y primeros del XX. El hecho es que en el año 1900 la Comisión de Fomento de la Diputación tenía ya el proyecto de desvió del cauce, según informa la prensa barcelonesa, del 23 de mayo de este año. A pesar de esta referencia que podemos encontrar en los diarios de aquellas fechas, consta también que, pocos meses más tarde, el 9 de octubre, la propia Diputación acordó consignar 25.000 pesetas para la formulación de un anteproyecto de desvío del Llobregat, a la vez se suprimía la cuantía establecida anteriormente para el saneamiento del río. El hecho es que de la preocupación de la Diputación -que no hacía sino recoger la inquietud pública que había en el Baix Llobregat- se pasó, año 1903, a una Real Orden del Ministerio de Fomento, por la que autorizaba la constitución de un sindicato para la formalización y tramitación administrativa de las obras, como interlocutor único con el Estado.

No obstante, al principio del siglo "se empezó el trabajo sistemático de secar y acondicionar las antiguas marismas y ciénagas que, aparte de ser terreno improductivo, constituían un tradicional foco de paludismo endémico”



La Vanguardia – 17 de enero de 1898
Hospitalet de Llobregat 16 enero 1898.
Señor Director de LA VANGUARDIA.

"El aterrador fantasma, el azote de los pueblos del bajo Llobregat, que tantas veces ha llevado el luto y miseria al seno de innumerables familias, formando cuadro de desolación y ruina, ha vuelto á aparecer con todos sus horrores, asolando de un modo terrible esta comarca, cuyos moradores en su generalidad, cifran su subsistencia en los productos de la tierra.

Tres semanas de continuadas y en ciertos momentos, torrenciales lluvias, han sumido en la miseria, á la numerosa clase de obreros agrícolas, que no tienen otros medios para proporcionar á sus hijos el sustento diario que el laboreo de las tierras, viniendo á aumentar el desastre la salida de cauce del caudaloso Llobregat, que ha invadido y continúa á estas horas invadiendo todos los pueblos de esta comarca.

Cerca de 30 años ó quizá más, señor Director, si mal no me han informado, han discurrido sin tener que lamentar los pueblos de esta ribera el mal en la proporción que hoy lo lamentan y tener que llorar las cuantiosas pérdidas que están experimentando, pérdidas materiales tan solo hasta ahora que son las ocho de la mañana, pero que Dios quiera no haya de personales, desconocidas en todo caso hasta el presente á causa de la incomunicación en que está la gran barriada de Marina de este término.

La iniciativa particular y sólo ella desgraciadamente, sin auxilio alguno oficial, empleando importantes capitales en levantar terraplenes en los álveos fluviales, en construir espigones de defensa y márgenes, ha logrado contener por mucho tiempo la corriente en su natural cauce; pero ante la fuerza incontrastable del gran caudal de aguas que han aportado al río sus afluentes y los innumerables cauces secundarios, dado lo general que han sido las lluvias en la comarca catalana, han debido ceder aquellas defensas, rebasándolo todo la corriente y convirtiendo la rica vega del bajo Llobregat en charca inmensa de agua, lodo y ruinas, desde Molins de Rey al mar y hasta la misma base de la montaña de Montjuich, desapareciendo en pocos momentos de la huerta hospitalense, parecida, por sus productos, aunque en menor escala, á la valenciana, productos cuantiosos que, afluyendo al mercado barcelonés, estaban destinados á proporcionar el sustento de centenares de familias.

No han sido suficientes, ante el embate terrible de la corriente, los heroicos esfuerzos del vecindario de estos pueblos, secundados por todas las autoridades locales: todo ha sido inútil para evitar la desgracia.

Hacía ya dos días, según nos informan, que los términos municipales de San Feliu y San Juan Despí, experimentaban los efectos de la salida del río de madre, siendo anegadas sus mejores tierras de cultivo: ayer tocó el turno al pueblo limítrofe de Cornellà, que en masa acudió, según nos manifiestan, á la voz y llamamiento de su alcalde y autoridades, á la defensa del terraplén hace años construido, y si se nos permite decirlo, quizás poco apreciado, y en este caso con poca razón, por algunos; pero la buena voluntad de los esforzados vecinos que allí acudieron haciendo esfuerzos verdaderamente heroicos, para contener el terrible elemento, se estrelló ante la fuerza de la corriente que ha ido creciendo en ímpetu y caudalosa, alimentada por 24 horas seguidas de pertinaz lluvia, y el pueblo y sus campos, y más tarde á las primeras horas de esta madrugada, toda la llamada Marina de esta villa, de suelo feraz y lleno de productos que eran para dentro pocas semanas la esperanza del labrador y las ciento y pico de casas que en su perímetro están edificadas, hánse convertido, no en lago, en mar inmenso, apenando el corazón sólo el considerar las tristes consecuencias, los calamitosos efectos que ha de traer consigo, para estos vecindarios, tamaña catástrofe.

De importancia suma han de ser los daños materiales y las pérdidas ocasionadas; basta solo decir, para el que conozca este término, que la corriente ha llegado por el límite Poniente del distrito, hasta cerca el establecimiento militar llamado «Remonta de Artillería» y por el Sur hasta la parte inferior del cementerio vecinal llamado de la Riereta, en donde empieza el núcleo urbano de la villa, quedando verdaderamente amenazada la parte baja de la misma, por poco que aumente la avenida, cosa que consideramos posible si en la tarde de ayer y noche última ha llovido en la alta montaña y por continuar el tiempo metido en aguas.

Hasta ahora que son las nueve de la mañana, no ha venido noticia de desgracia alguna personal en este término; pero no puede afirmarse que no hayan ocurrido, pues existe verdadera incomunicación entre la barriada de Marina y el casco de la población. En esta se susurraba á primeras horas de la mañana que en San Juan Despí había que lamentar algunas desgracias personajes. ¡Haga Dios que no se confirme la noticia!

Muchos vecinos de la parte alta de Cornellá han venido á aprovisionarse en los establecimientos de esta villa, á causa de la incomunicación en que se hallan con la calle mayor de aquel pueblo, convertida en verdadero cauce.

Posteriores noticias me indican que hay casas en el barrio de Marina que el agua alcanza una altura de 18 palmos. He sabido posteriormente que la celosa autoridad de Marina de Barcelona pone y remite á disposición del alcaide varios botes ó lanchas tripuladas por marinos expertos para prestar los auxilios que sean necesarios. Se ha personado también en la población á primeras horas de la mañana fuerza de la guardia civil montada del puesto de Sans, que ha salido á prestar los auxilios de su instituto. Al señor Gobernador civil le tiene al corriente el alcalde, por teléfono de cuanto ocurre.

Han comunicado de San Baudilio, también por teléfono, que la corriente se ha llevado una gran parte del puente que cruza el Llobregat.

Dicen que en Cornellá han ocurrido asimismo desgracias personales: no me ha sido dable confirmar la noticia, pero si que la población ha sufrido mucho. El alcalde y concejales, secundados por los dependientes municipales, han permanecido en la Casa Consistorial, dictando acertadas disposiciones y organizando los auxilios que han, podido hallarse á mano. Se me ha dicho que en el pueblo de Cornellá la guardia civil y mozos de la escuadra ponían en salvo á los vecinos de casas inundadas, sacándolos por las ventanas. A las diez de la mañana llega la aterradora nueva de que aumenta el caudal del río. A las doce han noticiado de la capital que salen varias lanchas con sus tripulantes para ésta. Si adquiero otras noticias las comunicaré á usted. Se repite de usted atento
s. s. q. b. s. m.
El corresponsal."


Liberal lunes 17 de enero de 1898 
El temporal (por telégrafo) 

En Barcelona Alarma nocturna – Todo el llano inundado – Inundación del Torrente del Bogatell – Gritos de auxilio – Espectaculo desconsolador - En Sant Martí de Provensals, San Andrés del Palomar y Gracia – Servicio de salvamento – Las autoridades en vela – Apuros de nuestro corresponsal – Causas derrumbadas – Crecidas del Besos y el Llobregat – El mar imponente – Corresponsales auxiliares. 

Barcelona 16 (9 n.).

Serían las dos de la madrugada última, cuando los pitos de los serenos y las voces de auxilio que éstos lanzaban, alarmaron a los vecinos, que dejaron el lecho y se precipitaron al balcón, creyendo que se trataba de un pavoroso incendio.

 Pocos momentos después se sabia en todos los hogares que los pueblos del llano de Barcelona se habían inundado completamente y que corrían gravísimo riesgo sus moradores.

 A duras penas conseguí trasladarme en coche á San Martín de Provensals, encontrándome con que el torrente de Bogatell se había desbordado, invadiendo gran parte de la población.

 Los vecinos de muchas de las casas anegadas prorrumpían en gritos desconsoladores que aumentaban lo trágico del cuadro ofrecido a nuestra vista.

De todas ellas reclamaban auxilio que no podía prestárseles por la profunda obscuridad de la noche y el fuerte viento y la lluvia torrencial que se desencadenaban.

El barrio llamado de la Sagrera ofrece el mismo terrorífico aspecto.

Me traslado a San Andrés del Palomar, cuya hermosa población fabril parecía enteramente brotar de un lago.

La mayoría de los vecinos pedían auxilio desde los balcones. En Gracia, que visite después, causaba pena ver muchas de sus calles convertidas en ríos sobra los cuales flotaban los ajuares arrancados de las viviendas bajas, lo cual hacía más difícil la comunicación.

 Todos losa cauces y torrentes de la montaña arrastran un caudal de agua considerable, inundando por momentos muchas poblaciones.

 Cuando empezaba á clarear quedó ya organizado el servicio de socorro y salvamento acudiendo 2.000 hombres da las brigadas municipales y de bomberos con el material correspondiente. También acudieron guardias de caballería para establecer la comunicación entre todos los pueblos inundados.

El alcalde y el gobernador permanecieron toda la noche en sus despachos recibiendo noticias y dictando las disposiciones oportunas con arreglo a las circunstancias. Dícenme que se han derrumbado multitud de casas, aunque no he podido comprobar la magnitud del daño, porque la gran extensión que la inundación abarca no es para ser recorrida en unas cuantas horas.

 Me he visto verdaderamente apurado para regresar a Barcelona, pues todos los caminos están interceptados por las aguas, habiendo tenido que abandonar el coche. Pueda considerarse la inundación como una verdadera catástrofe, motivada por el diluvio que ha caído en estas últimas cuarenta horas. Siguen recibiéndose noticias telefónicas de todas las poblaciones enclavadas en las riberas del Besos y del Llobregat, que también están inundadas por la crecida. San Juan Despi, Cornellà, San Boi, Hospitalet, son en estos momentos ciudades lacustres.

 Reina gran temporal en el mar, presentando el puerto un aspecto aterrador por lo gigantesco de las olas que rebasan el malecón y se precipitan por las calles. Se ha prohibido la salida de los buques que entraron de arribada forzosa. Todos han reforzado sus amarras, y los vapores tienen sus calderas encendidas. En cada una do las poblaciones inundadas que visito voy dejando representantes para que me comuniquen por todos los medios cuantas novedades haya.

Continúo mi triste excursión.—Rico, 




La Época  martes 18 de Enero de 1898 

El Temporal 
Barcelona 

De la capital de Cataluña se han recibido noticias desconsoladoras de los daños causados por el temporal.

En Cornellà, los botes enviados de Barcelona han auxiliado a los vecinos, en unión de la Guardia civil.

 En San Feliú de Llobregat se han derrumbado casas y los campos están inundados, y lo mismo ha sucedido en Molins del Rey, donde la inundación ha producido daños enormes.

Prat de Llobregat está en situación crítica, pues el pueblo está aislado en medio de una inmensa laguna que hace difícil enviar los socorros pedidos por medio de disparos, pues no se pueden pasar los ríos.

Los vecinos de Malgrat han construido barricadas para evitar la inundación del caserío, desviando el agua. Esta arrastra numerosos aperos de labranza, ganados, muebles y lagares. Las cosechas han sido destruidas en gran parte de los pueblos inundados.

Hasta ahora se ignora si han causado desgracias personales las avenidas del Llobregat, del Besos y del Tedera, superiores á todas las conocidas, según dicen los ancianos.

Las aguas han llegado en San Juan Despí hasta la altura de los pisos principales, y los vecinos han tenido que refugiarse en los terrados, cruzando las calles por medio de tablas puestas de balcón a balcón.

 En Barcelona, el camino del cementerio está cerrado por las grandes piedras desprendidas de la montaña de Montjuich, y los tranvías no circulan más que por algunas calles. En la de Mallorca se ha caído un trozo de pared en una extensión de veinticinco metros, y en la de Aribau, el terreno se ha hundido en una longitud de dos metros. En la Rambla de Cataluña se ha caído una pared, y en la calle del marqués del Duero otra, que hirió á una anciana. El muro de contención del camino de Vista Alegre ha sido destruido en una extensión de diez metros. Los cenadores de Miramar han sufrido grandes desperfectos producidos por los impetuosos vientos.

El tránsito está interrumpido en los Cuatro Caminos a consecuencia de un desprendimiento, y el embravecido mar ha derribado en Cort de Sarria una pared y la puerta del asilo. La colonia fabril de Gúell y la fábrica de electricidad de San Baudilio están anegadas.


La Vanguardia 1 de febrero de 1998 

ATENEO BARCELONÉS 

La inundación del Llano del Llobregat, sus destrozos y su modo de remediarlo 

A las nueve y media de la noche de ayer comenzó en el Ateneo Barcelonés la anunciada conferencia leída en catalán por don Joaquín Aguilera, sobre la inundación del Llano del Llobregat, sus destrozos y su modo de remediarlo.

Empezó el conferenciante haciendo constar que el estado de prosperidad de la comarca inundada, era debido a las iniciativas de sus habitantes que no habían recibido nunca ningún auxilio del Estado ni de la Provincia.

Atribuye las causas del desbordamiento del río Llobregat al mal trazado de su cauce, como demostró haciendo atinadas observaciones, exponiendo a la concurrencia un mapa en el que se indica la dirección que debe dársele.

Presentó luego algunas proyecciones fotográficas de diferentes puntos del llano, por las que la concurrencia pudo formarse concepto de los destrozos causados por las aguas, especialmente las que representan los alrededores del pueblo del Prat.

Entró luego en el estudio de los perjuicios producidos por la inundación del 15, que dijo ser de muchos millones. Demostró la imposibilidad de indemnizar individualmente a los perjudicados, pues dada la magnitud del desastre, por cuantiosas que fueran las suscripciones públicas, las subvenciones del Estado y de la provincia, no representarían más que una pequeña suma, comparada con la de las pérdidas sufridas. “No son tan pobres dijo los vecinos de los pueblos damnificados, ni su porvenir depende de los cinco o diez duros más que podría tocarles en el reparto.”

A juicio del conferenciante, todo lo recogido por medio de suscripciones debe emplearse en obras públicas de reconocida necesidad y deseadas por todos. Los Ayuntamientos y propietarios tienen medios con que socorrer de momento a los más necesitados. Los auxilios a los arrendadores deben dárselos los propietarios de las tierras arrendadas, pues nadie mejor que éstos puede juzgar de los daños sufridos por sus arrendadores. Estos auxilios pueden consistir, a juicio del conferenciante, en condonación del canon del arrendamiento durante medio año o un año, según los casos, en el pago de un número dado de jornales, en los que, a juicio de arrendador y propietario, sean necesarios para poner la tierra en buen estado de cultivo, pues el interés de ambos es hacerlo así.

Expuso la necesidad de que el Estado condone la contribución de un año a todos los pueblos del Llano del Llobregat y la necesidad de que se apruebe el proyecto para la rectificación y encauzamiento del río. Historió los diferentes proyectos presentados a este objeto, especialmente el de don Pedro García Faria, demostrando que para la realización, de esta obra no había dificultades económicas, ya que de su coste total, presupuestado en 2.220.353 pesetas, hay que restar el valor del cauce actual, de una superficie de 180 hectáreas y de valor un millón ochocientas mil pesetas, quedando así reducido el coste de la obra a cuatrocientas veinte mil trescientas cincuenta y tres pesetas, cantidad verdaderamente insignificante dadas las mejoras que su ejecución reportaría a todos los pueblos y en las que podrían encontrar trabajo todos los obreros, recibiendo así un auxilio eficaz y verdadero. Se lamentó luego de que el Estado no haya resuelto favorablemente ni el proyecto del señor García Faria ni la instancia que la Diputación provincial de Barcelona elevó al señor ministro de Fomento con fecha 9 de enero de 1892, en la que le pedía la aprobación de un proyecto de rectificación y encauzamiento del río, «comprometiéndose la Diputación y pueblos del Llano a sufragarlo».

Cúlpese, pues, en parte, al centralismo que impera, de las desgracias causadas por la inundación. De todo lo expuesto dedujo las siguientes conclusiones:

1.A Las autoridades, junto con los diputados a Cortes, senadores y asociaciones que tomen parte en la suscripción y representación de los propietarios de los pueblos perjudicados, han de pedir al Gobierno la aprobación de un proyecto de encauzamiento y rectificación del río, bajo la base de cesión del cauce actual a la Diputación y Ayuntamientos de los pueblos del llano, facultando a estos para que puedan en sus presupuestos consignar las cantidades que se necesiten para terminar la obra. Condonación de un año de la contribución y construcción de un puente que tiene aprobado sobre el río Llobregat.

2.a Todos los fondos que se recauden por medio de las suscripciones  se destinen á las obras de rectificación del río y a subvencionar un camino entre el Prat y Barcelona.

3.a Procurar reunir los propietarios y personas, influyentes a fin de que recojan fondos para llevar a cabo por todos los medios la realización de las obras indicadas.

4.a Pedir la cooperación de la prensa local a tan beneficiosa obra. La selecta concurrencia que oyó atentamente la concienzuda disertación del señor Aguilera, aplaudió su importante y útil trabajo.