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Los canales de riego, de aguas cristalinas a cloacas

Foto: 091 Providencia Carrasco

Cornellà ha sido un municipio agrícola desde el siglo XVIII, por lo tanto, esta ciudad cuenta con una larga tradición en este aspecto. Con la puesta en funcionamiento del Canal de la Infanta en 1819, se vivió un paso de gigante en el proceso de modernización de la agricultura del municipio, ya que posibilitó la adopción de un cultivo de regadío y la consecuente diversificación de los cultivos. Factores como el hecho de estar en una zona llana y el de poseer una tierra permeable y rica en humus, gracias a los sedimentos del rio Llobregat, potenció la actividad agrícola como primer motor de la economía de Cornellà hasta finales del siglo XIX, cuando ésta se comienza a fundamentar en el sector industrial en detrimento del sector agrícola.

El Canal de la Infanta a su paso en C/Dolores Almeda entre las calles Teodoro Lacalle y San Vicente Ferrer, se utilizaba como lavadero, un poco mas arriba en lo que ahora es la C/San Ferran estaba embaldosado (era donde cerraban el agua para el riego) se utilizaba como si fuera una piscina.

En la foto: Mujeres lavando ropa en el canal de riego, era habitual ver lavando a las mujeres, se tenía que aprovechar cuando bajaba agua que los payeses utilizaban para regar los campos. Había mujeres que andaban 2 kilómetros e iban a lavar al rio Llobbregat, cargadas con un barreño en la cabeza.

Este canal que atravesaba Almeda era el canal del Molino. Se llamaba así porque su agua, antes de llegar al Almeda, manejaba el Moli Fariner tras pasar por Can Rosés. Al dejar el Almeda, el canal pasaba a tener el nombre de la Feixa Llarga.