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Los canales de riego, de aguas cristalinas a cloacas

Estas fuentes detallan la evolución histórica del Canal de la Infanta, una infraestructura hídrica inaugurada en 1819 que fue motor económico para el Bajo Llobregat. Originalmente diseñado para el regadío agrícola, el canal también impulsó la industrialización temprana al proporcionar fuerza hidráulica a las fábricas de la zona. Sin embargo, con el crecimiento urbano descontrolado del siglo XX, las aguas cristalinas se transformaron en focos de infección y vertederos industriales a cielo abierto. Los documentos resaltan la lucha vecinal en barrios como Almeda para lograr la cobertura del canal y eliminar los riesgos sanitarios. Finalmente, tras años de negociaciones y retrasos administrativos, las obras de saneamiento y cobertura se consolidaron a finales de la década de 1970.

 
 

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Providencia Carrasco
El Canal de La Infanta ha pasado de cauce de aguas cristalinas a cloaca

Hasta mediados de siglo aún se bañaban en él los niños, mientras los mayores aprovechaban para pescar carpas

El 20 de mayo de 1819 la Serenísima Doña Luisa Carlota de Borbón, Infanta de España, esposa del Serenísimo Señor Infante Francisco de Paula, inauguraba el canal que hasta ahora ha llevado su nombre.

El Canal de la Infanta fue construido por los agricultores de la margen izquierda del Llobregat para canalizar el agua del rio para sus quinientas cincuenta mojadas, casi 2700 hectáreas de tierras de regadío. A la vez el agua del rio serbia de motor a gran número de molinos, sierras para cortar mármoles etc.

Cornellà ha sido un municipio agrícola desde el siglo XVIII, por lo tanto, esta ciudad cuenta con una larga tradición en este aspecto. Con la puesta en funcionamiento del Canal de la Infanta en 1819, se vivió un paso de gigante en el proceso de modernización de la agricultura del municipio, ya que posibilitó la adopción de un cultivo de regadío y la consecuente diversificación de los cultivos. Factores como el hecho de estar en una zona llana y el de poseer una tierra permeable y rica en humus, gracias a los sedimentos del rio Llobregat, potenció la actividad agrícola como primer motor de la economía de Cornellà hasta finales del siglo XIX, cuando ésta se comienza a fundamentar en el sector industrial en detrimento del sector agrícola.

Foto:412 Providencia Carrasco
El Canal de la Infanta a su paso en C/Dolores Almeda entre las calles Teodoro Lacalle y San Vicente Ferrer, se utilizaba como lavadero, un poco mas arriba en lo que ahora es la C/San Ferran estaba embaldosado (era donde cerraban el agua para el riego) se utilizaba como si fuera una piscina.

En la foto: Mujeres lavando ropa en el canal de riego, era habitual ver lavando a las mujeres, se tenía que aprovechar cuando bajaba agua que los payeses utilizaban para regar los campos. Había mujeres que andaban 2 kilómetros e iban a lavar al rio Llobbregat, cargadas con un barreño en la cabeza.

Este canal que atravesaba Almeda era el canal del Molino. Se llamaba así porque su agua, antes de llegar al Almeda, manejaba el Moli Fariner tras pasar por Can Rosés. Al dejar el Almeda, el canal pasaba a tener el nombre de la Feixa Llarga.