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El nuevo vestíbulo de la estación de Almeda homenajea al movimiento obrero

Una de las imágenes que más atraen de aquellos tiempos, en los que el pariente más cercano al teléfono móvil era el zapatófono del Super Agente 86, es la de unos jóvenes manifestantes y su pancarta: Los hijos de obreros queremos estudiar. Ahí, en ese mismo lugar donde ayer los políticos consultaban agendas electrónicas y ordenadores de bolsillo, hubo no hace tantos años, pese a que haya quienes lo quieran olvidar, personas que se atrevieron a ir detrás de la pancarta para reivindicar cosas que hoy parecen consustanciales a la condición humana, como la telefonía andante.

El lugar, la parada de Almeda, de los Ferrocarrils de la Generalitat (FGC), en Cornellà. El nuevo vestíbulo de la estación, además de estar pasado, adaptado a las necesidades del siglo XXI, ofrece la posibilidad de hacer un viaje al que no es otra cosa que apelar a la memoria reciente y no a la de hace 300 años que tanto reclaman algunos. Les petjades de la història. Así se titula la muestra que ha montado el artista Francesc Abad sobre el barrio de la Almeda en los años setenta, y que quiere ser el punto de unión entre aquel Cornellà luchador, cuna de las movilizaciones sindicales, y este Cornellà que es en gran parte la herencia de aquellos que desafiaron al régimen dictatorial.

Desde este punto de vista se entiende uno de los textos exhibido y que define toda una época: "El lunes, día 12 del actual, grupos de mozalbetes y mujerzuelas procedentes de la capital, instigados seguramente por elementos perturbadores y haciéndose eco de los sucesos de Barcelona, invitaron al paro a nuestros centros laborales, llegando a conseguir un éxito inicial de paro, que no fue total pues el comercio, la agricultura y la pequeña industria continuó trabajando. A la mañana siguiente se reanudó el trabajo, especialmente despues de haberse publicado un aviso oficial de que los obreros que no se presentasen al trabajo serían despedidos...".

 Al acto de inauguración asistieron, entre otros, el conseller de Política Territorial, Joaquim Nadal, y el alcalde socialista, Antonio Balmón, quien se recordó con 14 años, un estudiante de instituto, sumándose a las protestas de los trabajadores de Laforsa. Una portada de La Vanguardia, de noviembre de 1974, deja constancia. "Cornellà: Obreros de ´Laforsa´ continúan encerrados en la iglesia de Santa Maria". Que se sepa que esto ocurrió o, como dijo Balmón, "no hay que olvidar los orígenes porque se corre el riesgo de perder la identidad".

Esta iniciativa se inscribe en la campaña Arte público en el metro,del que hay otros ejemplos en las líneas 3, 4 y 11. "No se trata de incrustar el arte - explico Nadal-. sino que este arte interpele al usuario. Que la estación deje de ser un espacio impersonal y provoque una excitación de la memoria". El nuevo vestíbulo de Almeda, parada que en el 2005 registró más de 830.000 viajeros, ha supuesto una inversión de 5,1 millones de euros, lo que ha permitido dotarla de otro acceso con dos ascensores. El conseller sentenció que el Estatut es esto: reivindicación nacional y más trenes y servicios.

Aquí también se fuma

El conseller Nadal y los responsables de FGC fueron en tren desde la plaza Espanya. Uno de los temas de conversación fue la diferencia entre los bares del metro, donde se hace la vista gorda con los usuarios que fuman, y los de Ferrocarrils, donde "no hay colillas". De regreso a plaza Espanya, Joan Torres, presidente de la compañía, comprobó in situ como cinco chaquetas rojas de información de FGC tomaban café mientras clientes del establecimiento, ubicado en las instalaciones bajo su jurisdicción, le daban a la nicotina. El alarde se hizo humo.

FRANCESC PEIRÓN - La Vanguardia 21/02/2006