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Retrato del Centro Social Almeda 1968

Revista El Pensamiento 1968

VISITA AL CENTRO SOCIAL ALMEDA

Almeda es un barrio olvidado, separado del centro de la ciudad y ceñido por un cinturón industrial que corta su expansión. Hasta hace pocos años, era denominado despectivamente «Las Barracas». Hoy, por fortuna, pocos son los que le siguen llamando por este sobrenombre. Incluso algunos, inconscientemente, le llaman «Alameda», nombre mucho más sugestivo, evocador de verdes parajes que la realidad del suelo polvoriento se encarga de desmentir. El «Barrio Maldito», como algún vecino le ha llamado —desesperado por la Incuria municipal—, no se limita a vegetar. Prueba de ello es el «Centro Social Almeda», entidad que funciona gracias a unos hombres esforzados que quieren promocionar el barrio social y culturalmente. y para conocer su historia, realizaciones y proyectos, le hemos girado una visita.

EL CONSILIARIO

Primeramente, para que nos cuente el origen del centro, hablamos con mosén Oleguer, consiliario del mismo; aunque según nos dice el propio mosén Oleguer, el titulo de consiliario es más honorífico que real. He aquí la conversación:

—¿El «C.S.A.» es una sociedad confesional?
—El centro funciona totalmente independiente de la parroquia. Sus estatutos están aprobados por el obispado, pero actúa con plena autonomía.

LA ESCUELA DE LAS INUNDACIONES 

—Expliquenos su origen.
—En principio, empezó siendo únicamente escuela. Se construyó ésta en el año 1963, después de las inundaciones, y fue costeada por Caritas Diocesana con el dinero sobrante de lo recogido en las parroquias a beneficio de los damnificados. Caritas, tras solventar las necesidades más urgentes de los afectados por la catástrofe —que también fueron atendidos por el Gobierno Civil—, destinó el excedente para la construcción de guarderías en las parroquias damnificadas que las solicitasen. Nosotros presentamos rápidamente los planos y fueron aprobados.

LAS MONJAS QUE NO ERAN MONJAS 

Una vez construida la escuela, se nos ofrecieron como maestras unas señoras que vinieron aquí haciéndose pasar por monjas, aunque más tarde averiguamos que no lo eran. Al poco de inaugurarse el curso, les planteé la necesidad de que la escuela estuviera regida por una junta de padres de los alumnos. Ellas aceptaron la sugerencia un poco a regañadientes. Sin embargo, convocamos una reunión en la iglesia a la que acudió la casi totalidad de los padres, los cuales eligieron a los miembros de la primera junta.

EL MÉTODO DECROLY 

Al cabo de un curso, las dos señoras se marcharon porque no les gustaba aquel estado de cosas. La junta de padres se alegró de ello, ya que era patente su incapacidad pedagógica. Entonces es cuando la junta empieza a tener personalidad y a actuar con plenos poderes. Buscó una nueva directora y efectuó las gestiones necesarias para que la escuela funcionara bien. Para ello se puso en práctica el llamado «Método Decroly», que es un moderno sistema de enseñanza en el que los niños participan intensamente de la misma como elementos activos. Esto favorece el desarrollo de su personalidad, que no se ve anulada como ocurre en los sistemas tradicionales. Mosén Oleguer nos cuenta que un sicólogo, mediante «tests», determina las tendencias y aptitudes del niño, para orientación de padres y proferores. La escuela es mixta. Abarca desde ios dos hasta los ocho años. La cuota mensual nos pareció un poco cara (350 ptas. los pequeños y 400 ptas. los mayores), pero ha sido fijada por los propios padres. De la bondad del nuevo método, nos habla el caso de un niño que se escapó de la escuela a la cual lo habían trasladado sus padres, para regresar a la del «C.S.A.»... Parte fundamental del sistema es la observación directa de la naturaleza y de los temas de estudio: «Que todo entre por los ojos por observación directa».

EL «C.S.A.» DEBE SU ORIGEN AL VIENTO 

La junta Intentaba extender sus actividades, pero se encontraba con el problema de la falta de local. Este inconveniente nos lo solucionó un suceso que primero nos pareció una desgracia, pero que luego resultó un bien: El viento se llevó una gran parte del tejado de uralita que cubría la escuela. Entonces, al tener que construirlo de nuevo, pero ahora con tejas, decidimos levantar un piso encima de la escuela. Caritas nos pagó el nuevo tejado y, para pagar las cuatro paredes del piso, la junta obtuvo un préstamo de la Caja de Ahorros. Y así, en la nueva planta surgió el «Centro Social». A pocos metros de la parroquia de San Jaime, en cuya rectoría hemos conversado mosén Oleguer, se halla enclavado el edificio del «C.S.A.». Nos dirigimos hacia alli, trabajando en la construcción de la verja que rodea al mismo, encontramos al pedestal del centro, el señor Antoni Gomar. Nos ruega ga que le disculpemos unos instantes, ya que tiene que ir a recoger unos materiales, Quedamos citados para más tarde. Mientras, íbamos a visitar el centro.

EL ENTRENADOR

Suena una música estridente. En una mesa un gran montón de revistas. Unos muchachos juegan al ping-pong.. Nos muestran las unicas dependencias del piso: un despacho «minibiblioteca» y una gran sala, con mobiliario muy modesto. En el bar tomamos unas cervezas. Al poco rato, entra un señor al que rodean un grupo de chicos. Es el sr. Antonio García, entrenador del equipo de fútbol «C.S.A., C. F.». Hablamos con él: —Empecé como contador en la junta, al iniciarse las actividades deportivas, deje este cargo para dedicarme a entrenar, que me gusta mucho más.

—¿Están federados?
—No, porque no disponemos de campo donde jugar. De momento, jugamos donde podemos y pagando un alquiler de campo en la Remonta, en Sant Boi... Sin embargo tenemos ahora un campo cedido por la empresa «Arcas Soler», pero es preciso ponerlo en las debidas condiciones. Para ello estamos en gestiones con el «Patronato Deportivo Municipal». «Este año, tenemos la intención da dar una especie de trofeo Almeda para poder jugar cada domingo. El próximo, pensamos entrar ya en la Federación. Ahora bien para poder jugar aquí, repito, necesitamos; tener el campo arreglado.

—¿Que otras actividades deportivas tiene en proyecto el C.S.A.?
—Entre proyectos y realidades, además del fútbol, el baloncesto, el balonmano, el fútbol infantil y el minibasquet.

LOS JÓVENES DISCONFORMES

Preguntamos ahora a un grupo de jovenes si están de acuerdo con las decisiones de los que componen la junta. El que lleva la voz cantante nos dice:
—Lo que más encontramos son diferentes puntos de vista. Los mayores tienen una forma de pensar, nosotros tenemos otra y de ahí vienen todos los males. Discrepamos en la manera de enfocar los asuntos. observamos que, cuando hablan del centro de la ciudad, hablan «de Cornellà»; como si Almeda fuese una ciudad distinta. Nos consideramos más de Cornellà, aunque que estamos un poco separados... vivimos entre Cornellá, Hospitalet y Barcelona esto es la causa de que la gente no se quede en las fiestas, y de que se vaya a algunas otras ciudades a divertirse.

Algunas veces que hemos venido aquí,  hemos comprobado que siempre hay pocas chicas,
¿ A qué creéis que es debido?
puede que no seamos bastante guapos... en general, ocurre como en todo que se van de la barriada para divertirse.
¿Qué hacéis los domingos?
-por la mañana solemos ir a tomar el vermut, Luego, por la tarde cada uno tira su lado.

UNA CHICA: TODO VA BIEN 

Tras hablar con los jóvenes, vemos entrar una chica. La abordamos, y le preguntamos, a qué es debida la escasez de chicas en eI centro.
Las chicas no vienen demasiado porque trabajan y, además, tienen que hacer las faenas de la casa. Quizá también debido a que ultimamente no hay «ambiente».
Sonrie mucho cuando habla. Le preguntamos si está conforme con la junta actual. Carmen contesta:
«Estoy de acuerdo veo que todo va bien.»
¿Qué encuentras a faltar? Más libros y que pudiéramos practicar

PRESIDENTE

Tras una mesa redonda, conversamos con el señor Antoni Gomar, presidente del centro:

Muestra única finalidad es promocionar actos de carácter social en la barriada. Para ello ponemos al alcance de la gente sesiones de cine-Forun conferencias... y obras de teatro y conciertos el día que se puedan dar. (Conoce la gente, exactamente, qué es el centro).
Muchos no saben como funciona realmente. Muchos no vienen porque piensan que la iglesia y el centro es todo lo mismo, que son cosas del cura.

La parroquia de San Jaime consta de unas mil familias. Para que opinasen sobre el centro, se confeccionaron y repartieron, casa por casa, otras tantas encuestas. Cuando fuimos a recogerlas, únicamente nos las devolvieron contestadas un 15 ó 16 por 100 como máximo... Hay que luchar contra la indiferencia de la gente.

—¿Cómo se mantiene la sociedad? —No se mantiene. Hay unos 180 socios que pagan una cuota mensual de 15 ptas., que no basta para cubrir gastos. Entonces se procura que las actividades que se realizan produzcan si no beneficios, al menos que no produzcan pérdidas.

—¿Actividades que se ven más concurridas? —El cine, las excursiones, los festivales de «Folk», los concursos fotográficos y el fútbol.

—¿Programa para este año?
—Pensamos seguir con las excursiones, los festivales; organizaremos un segundo cursillo de sardanas... También tenemos el propósito, aunque de momento tan sólo es un proyecto, de formar un cuadro escénico. Para ello se había pensado en traer el grupo «Alpha 63» de Hospitalet para que representen una o dos obras de teatro, y con su asesoramlento, formar el cuadro escénico. Pero nos encontramos con el inconveniente de que no disponemos de escenarlo.

EL PRESIDENTE, CON LOS JÓVENES 

—Los jóvenes discrepan de cómo actúa la junta.
—Hombre, es natural, la edad... Cada uno piensa de una manera diferente. Esto creo que es debido a una falta de experiencia y a que, en principio, no se ha encontrado un auténtico punto de equilibrio.

—¿Están representados en ella?
—Hasta ahora han tenido cuatro representantes. Todas estas sociedades, supongo que esto es general, tienen unos comienzos siempre complicados. Hay un grupo de jóvenes que, claro, por la edad, tienen unas necesidades y unas inquietudes que no tienen los mayores. Esto hace pensar de forma diferente a unos y a otros. Se llegó a un acuerdo, mucho antes de que yo formara parte de la junta, de crear unas secciones de recreo, cultura, etc., y se nombraron unos representantes de la juventud dentro de la junta. Ahora bien, sucede que si cuando, por ejemplo, se planea una cosa son diez, cuando empiezan a ponerla en práctica son seis y cuando se termina son cuatro. Y los más inquietos y con más ganas de trabajar son los que reciben más palos. Por lo tanto, si encontramos el punto de equilibrio del que hablaba antes, entonces colaboraremos todos en esta tarea.

—La sociedad, ¿ha de ir hacia los jóvenes o hacia los mayores? —Estoy convencido de que ha de ir de cara a los jóvenes. Si la inclinamos a favor de les mayores, esto se nos hunde. Quiero una participación directa de los jóvenes, y en es lo todos los de !a Junta están de acuerdo. Pero creo que a los jóvenes les falta el sentido de la responsabilidad necesario para llevar ellos solos los asuntos.

—Acabarán dando baile cada domingo, como otras sociedades cornellanesas?
—Aquí se puede organizar baile alguna vez, por ejemplo en una verbena o fiesta Importante, pero no como una cosa habitual. No es esta la misión del centro. Si esto llega aquí, dimito. No podemos morir organizando sesiones de baile cada domingo. Para ello existen abundantes salas de fiestas por todas partes.

LA ESCUELA, LO MAS IMPORTANTE 

—¿Piensan pedir ayuda a las empresas radicabas en el barrio?
—Lo más importante del centro es la escuela, la cual ha funcionado siempre con déficit. Por lo tanto, es lo primero que hay que centrar. Y la ayuda que se solicitará a un número determinado de empresas, si se puede conseguir, será con destino a la escuela, aparte de que los padres tienen que pagar la mensualidad correspondiente. La escuela, que empezó como guardería, se pretende que continúe como parvulario; después que pudiera llegarse a la enseñanza media; y que a través de algún Instituto o academia, se pueda alcanzar el Bachillerato. O sea, que los muchachos no tengan que abandonar Almeda para poder cursar el Bachillerato.

ALMEDA NUNCA HA TENIDO NADA DE NADA 

—Almeda, ¿se siente abandonada por parte del Ayuntamiento?
—Hombre, no precisamente abandonada, pero sí un poco descuidada. Lo que necesitamos es una ayuda que nos arranque del ostracismo en que hemos permanecido siempre. Aquí nunca hemos tenido nada de nada: ni campo de deportes, ni biblioteca, ni sala de cine, ni de actos, ni nada de nada. En este aspecto quizá también el Ayuntamiento se ha encontrado con que nunca ha existido ninguna sociedad responsable con continuidad. Ahora sí que existe. Contamos con la buena voluntad del Ayuntamiento. Amén, decimos nosotros.

EQUIPO DE ENCUESTAS